"Camperización de un Fiat Ducato L2H2 pensada para vacaciones en familia: suelo vinílico verde envejecido contra mobiliario en blanco roto y madera clara, baño con puerta enrollable y potti escamoteable sobre guías, batería LiFePO4 de 300 Ah con inversor de 2.000 W y cuatro plazas para viajar y dormir."
Los propietarios de este Fiat Ducato L2H2 llegaron al taller con una idea muy concreta: querían una camper de vacaciones que no pareciera una furgoneta de trabajo forrada por dentro. Ni blanco de clínica ni madera oscura de refugio de montaña. Pedían color, y ese encargo acabó marcando el proyecto entero. De ahí el suelo vinílico verde azulado envejecido que recorre el pasillo y que choca, a propósito, con el blanco roto de los muebles y la madera clara de los remates.
La L2H2 es la versión que mejor equilibra la vida a bordo con la vida diaria. Por fuera mide 5,41 metros de largo y 2,52 de alto, así que entra en un aparcamiento de superficie corriente y se aparca en línea sin sudores. Por dentro deja 1,93 metros de altura libre, suficientes para andar de pie sin agachar la cabeza, y cerca de tres metros de longitud aprovechable en la zona habitable. Ese metraje es justo el que hace falta para meter cocina, baño cerrado y cama fija sin que ninguna de las tres cosas quede a medias. Las maniobras las resuelven los sensores de aparcamiento traseros.
La distribución es la clásica en línea, pero resuelta al milímetro. La cocina ocupa el lateral izquierdo, con la encimera rechapada de 3,8 centímetros corriendo desde la puerta corredera hacia atrás, el fregadero con agua caliente y grifo en negro, y dos fogones a gas. Debajo va la nevera de compresor de 85 litros con congelador y doble apertura, también en negro: otro de los contrastes buscados. Enfrente queda el baño cerrado y, al fondo, la cama transversal con la bodega debajo, accesible tanto desde dentro como desde las puertas traseras abiertas de par en par.
El salón se monta alrededor de la mesa abatible, que se despliega desde el lateral de la encimera y se extrae al exterior para comer a la sombra. Con los dos asientos delanteros giratorios y la estructura trasera CTA homologada de dos plazas, con acolchados y reposacabezas, cuatro personas viajan sentadas y con cinturón, y esas mismas cuatro se sientan después alrededor de la mesa. La luz entra por dos claraboyas de 400×400 milímetros, dos ventanas laterales de 900×450 y una ventana trasera abatible de 500×500, todas con mosquitera y oscurecedor.
El baño es donde más se nota el oficio. En una L2 el aseo mide 70×70 centímetros, de manera que cada centímetro cuenta. En lugar de la habitual puerta corredera monta una puerta enrollable, que se recoge sobre sí misma y no roba pasillo al abrirse, y el potti se esconde bajo unas guías cuando no se usa. Así el mismo hueco funciona como aseo y como ducha de verdad, con plato monopieza hidrófugo, agua caliente, armario y claraboya propia de 280×280.
La autonomía era el otro punto innegociable. Esta camperización monta una batería LiFePO4 de 300 Ah y un inversor de 2.000 W a 230 V, alimentados por dos paneles solares flexibles de 100 W y un cargador Booster DC-DC de 30 A que rellena la batería mientras se conduce. Con esa reserva se encadenan varios días fuera de camping tirando de nevera, luces LED regulables y enchufes de 230 V sin ir mirando el consumo. Los medidores de batería y de niveles de agua quedan a la vista sobre el mueble, junto al termómetro interior.
Para el frío hay calefacción estacionaria Planar 2D con mando programable, y para el agua caliente un Webasto Water Top a gasoil con intercambiador de placas que sirve al fregadero y a la ducha. Los depósitos son de 150 litros de agua limpia y 80 de grises bajo el bastidor, con válvula eléctrica y toma exterior de llenado. Fuera queda además una toma de ducha exterior para volver de la playa sin meter arena dentro.
Bajo los acabados hay aislamiento Kayflex de 20 milímetros con vigas aisladas de 5, pilares y puertas rematados en ABS y muebles de chopo ultraligero de nueve capas con acabado HPL: ligeros, para no comerse la carga útil, y fáciles de limpiar. Desde nuestro taller de camperización en Madrid entregamos este Ducato L2H2 con certificado eléctrico, de gas y de taller, listo para homologar como autocaravana. Una camper de vacaciones con carácter propio, que es justo lo que sus dueños habían venido a buscar.